En el corazón de La Rioja, en un área de enorme potencial para la elaboración de vino, el famoso arquitecto Frank O. Gehry creaba el hotel más abstracto del mundo para huéspedes sofisticados. El hotel está formado por sillerías incrustadas unas con otras. Con esta futurista construcción de 1.800 m², realizada en titanio y que parece que flote en el aire, se eclipsan las miradas de quiénes se fijan en ella. El hotel está compuesto por 43 modernas habitaciones y 11 suits, un esquisto restaurante, gimnasio y zona spa. Pero no sólo la cafetería y la biblioteca contribuyen a crear una atmósfera agradable sino que también los productos TROX instalados colaboran con ello.